Chapter 2: La primera cacería
La plaza quedó en silencio.
Fran sostenía su espada mientras una tenue luz violeta recorría la hoja.
Frente a ella, la Distorsión retrocedió un paso.
Por primera vez, parecía tener miedo.
—No...
Fran avanzó.
—Maestro dice que estás conectado con él.
La criatura negó con sus múltiples cabezas.
—¡No! ¡Él está conectado conmigo!
Fran se detuvo.
—¿Qué?
La Distorsión abrió los brazos.
—Esta Ciudad está llena de cosas que desean convertirse en algo más. Miedo. Deseo. Odio. Esperanza...
Los cables de su cuerpo comenzaron a brillar.
—Y ahora tu espada ha llegado aquí.
Fran apretó la empuñadura.
—Maestro no pertenece a este lugar.
«Fran.»
—Sí.
«No escuches sus palabras. Está intentando confundirte.»
Fran asintió.
—Fran confía en maestro.
La Distorsión rugió.
—¡Entonces muere con él!
La criatura lanzó sus seis armas al mismo tiempo.
Fran saltó.
Una espada pasó por debajo de sus pies.
Otra rozó su cabello.
Una tercera se dirigió directamente hacia su rostro.
¡CLANG!
Fran bloqueó el golpe.
La fuerza la hizo retroceder varios metros.
—¡Es fuerte!
El Fixer que estaba luchando junto a ella observó sorprendido.
—¡Niña! ¡A la izquierda!
Fran giró.
Una mano gigantesca apareció detrás de ella.
—¡Demasiado tarde!
Fran desapareció.
¡BOOM!
Su cuerpo reapareció encima de la criatura.
—¡Haa!
Su espada atravesó su hombro.
La Distorsión rugió.
Fran aprovechó la apertura.
—¡Maestro!
«¡Ahora!»
Una onda violeta recorrió la espada.
¡SLASH!
El cuerpo de la criatura se abrió en dos.
El Fixer quedó boquiabierto.
—La derrotó...
Pero Fran no bajó la espada.
—No.
La criatura seguía moviéndose.
Su cuerpo comenzó a reconstruirse.
—La Ciudad no me deja morir tan fácilmente.
Fran frunció el ceño.
«Fran, mira debajo.»
Ella utilizó su percepción.
Entonces lo vio.
Un pequeño núcleo negro estaba oculto dentro del pecho de la criatura.
—Ahí.
Fran se lanzó hacia él.
Pero antes de poder alcanzarlo...
¡BANG!
Un disparo atravesó el núcleo.
La Distorsión quedó inmóvil.
Una línea roja apareció en su pecho.
Y cayó.
Fran miró hacia el edificio cercano.
Había alguien allí.
Una mujer con un abrigo largo sostenía un arma de fuego.
—Buen trabajo.
El Fixer bajó su espada.
—¿Quién eres?
La mujer ignoró la pregunta.
Sus ojos estaban puestos sobre Fran.
—Tú.
Fran la observó.
—¿Qué quieres?
—La espada.
Fran apretó la empuñadura.
—No.
La mujer sonrió.
—No estaba preguntando.
La mujer bajó del edificio.
Sus pasos resonaron sobre el pavimento.
—Me llaman La Cazadora.
El Fixer se puso delante de Fran.
—Si vienes por ella, tendrás que pasar por mí.
La mujer suspiró.
—No tengo interés en matarte.
—Entonces vete.
—Pero tengo órdenes.
Fran escuchó atentamente.
—¿De quién?
La mujer respondió:
—De un representante de una de las Alas.
Fran no entendió.
El Fixer sí.
Su expresión cambió.
—¿Una Ala está interesada en esta niña?
—No exactamente.
La Cazadora miró la espada de Fran.
—Están interesados en eso.
Fran abrazó la espada contra su cuerpo.
—Maestro no es una cosa.
La mujer ladeó la cabeza.
—¿Maestro?
—Mi espada.
La Cazadora observó la hoja.
—Entonces ese es su nombre.
Fran negó.
—Maestro es maestro.
La mujer guardó su arma.
—Entiendo.
El Fixer se relajó ligeramente.
Entonces ella añadió:
—Y precisamente por eso no puedo dejar que te marches.
Fran adoptó una posición de combate.
—Entonces Fran peleará.
La Cazadora sonrió.
—Eso esperaba.
La mujer desapareció.
Fran apenas pudo verla.
¡CLANG!
Su espada chocó contra una cuchilla.
Fran retrocedió.
—¡Rápida!
La Cazadora volvió a atacar.
Fran bloqueó.
Otra estocada.
Bloqueó.
Una patada.
Fran saltó.
La mujer era diferente a los monstruos contra los que Fran había luchado.
No tenía una fuerza extraordinaria.
No lanzaba hechizos.
Pero sus movimientos eran perfectos.
Cada ataque estaba calculado.
—Interesante.
La Cazadora sonrió.
—Tienes talento.
Fran respondió con una patada.
La mujer la bloqueó.
—Pero todavía eres demasiado inexperta.
La Cazadora golpeó la espada de Fran.
La Cazadora golpeó la espada de Fran.
¡CLANG!
La espada salió volando.
Fran abrió los ojos.
—¡Maestro!
La espada cayó al suelo.
La Cazadora apuntó su arma hacia ella.
—Se acabó.
Fran miró a maestro.
Entonces recordó algo.
Las palabras que él siempre le decía.
«Fran, una espada no es fuerte solamente por su filo.»
Fran cerró los ojos.
—Maestro...
«Piensa.»
Fran abrió los ojos.
Una sonrisa apareció en su rostro.
—Entendido.
La Cazadora disparó.
Fran se agachó.
La bala pasó por encima de su cabeza.
Ella corrió hacia la espada.
Pero no la tomó.
En lugar de eso, agarró una barra metálica del suelo.
La Cazadora frunció el ceño.
—¿Qué haces?
Fran arrojó la barra.
La mujer la esquivó.
Era exactamente lo que Fran quería.
La barra golpeó una tubería.
¡CRASH!
Una nube de vapor llenó el callejón.
Fran desapareció dentro de ella.
—¿Dónde...?
¡CLANG!
La espada volvió a las manos de Fran.
—Aquí.
Fran salió del vapor.
La Cazadora abrió los ojos.
—Telequinesis...
«No exactamente.»
La voz del maestro resonó.
«Nuestra conexión está comenzando a recuperarse.»
La Cazadora comprendió que la batalla había cambiado.
—Entonces esto apenas comienza.
Fran sonrió.
—Sí.
Pero antes de que pudieran continuar...
Un sonido extraño apareció en el cielo.
BZZZZZT...
Una enorme pantalla se encendió sobre los edificios.
La imagen de una mujer apareció.
—Atención.
Fran levantó la cabeza.
—Se ha detectado una anomalía no registrada en este Distrito.
La pantalla mostró una imagen de Fran.
—Se solicita su captura inmediata.
Fran quedó sorprendida.
—¿Fran?
La mujer continuó:
—Nombre desconocido. Procedencia desconocida. Capacidad de combate extremadamente alta.
El Fixer miró a Fran.
—Ya estás en problemas.
La Cazadora sonrió.
—No.
Miró hacia el cielo.
—Ahora toda la Ciudad sabe que existe.
Fran apretó la espada.
Y dentro de su mente, el maestro habló:
«Fran...»
—¿Sí?
«Creo que será mejor que nos vayamos.»
Fran asintió.
—Sí.
Miró hacia los enormes edificios de la Ciudad.
—Fran debe encontrar un lugar seguro.
Pero ninguno de los tres sabía que, en ese mismo instante, muy lejos de allí...
una segunda presencia había despertado.
Una presencia que reconocía perfectamente la energía de maestro.
Y que llevaba horas esperando el momento de encontrarlo.
—Finalmente...
Una figura observó la pantalla donde aparecía Fran.
—La espada ha regresado.
Continuará...
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